Diez Películas que el Cinéfilo Moderno AMA decir que ha visto (aunque sea mentira)

 

Lo voluble de la opinión popular

El Cine, el Séptimo Arte… el Arte del Pueblo.

Aquel que democratizó las historias, que arrebató la pomposidad del teatro y hacía maravillas al plasmar en pantalla lo que hasta entonces sólo existía en la palabra escrita o en imágenes congeladas.

El Cine, tan accesible que con un nickel, podías disfrutar de una buena historia y contarla a tus amigos. —De ahí los Nickelodeons, y no, no hablo de Bob Esponja—

Corte A: El Futuro.

Tenemos una cosa mágica, una aplicación del demonio llamada Letterboxd. Esa donde la gente se hace la interesante y la inteligente reseñando, opinando y criticando las películas que ven, logeando las cintas, incluso antes de salir de la sala de cine… o si la ven en casa, a la mitad de la película, ya está su crítica emitida en la plataforma para que sus conexiones disfruten stalkeando y opinando sobre su opinión. 

Y sí, antes de eso ya existía IMDb y su top 250 que los nerds y enfadosos cinéfilos mamadores querían a fuerzas poner The Dark Knight de Nolan en el Top #01 mientras calificaban mal The Godfather.

Sí.

Y antes de eso, Rotten Tomatoes.

Y antes de eso…

Ustedes se hacen a la idea.

La conversación que rodea al Cine se ha vuelto exponencialmente uno de los componentes más elitistas de nuestra cultura moderna. En base a lo que ves -y opinas- de tal o cual cinta eres mejor que los demás. 

Hay niveles, ¿sabes?

Pero… 

¿qué pasa cuando solamente dices que viste la película o actúas como si así fuera?

El Snobismo es fuerte.

Por eso les traemos el top de lo que los Film Bros y Cinema Sisters disfrutan decir que han visto para mirarte desde un pedestal, aunque su conocimiento se resuma a stills con subtítulos en Instagram, edits o posters que guardan en Pinterest.

Seamos honestos: decir que viste algo es más rápido y sencillo que verlo y formarte una opinión, ¿no?

A veces sólo tienes que decir: topo la película, pero no. No la he visto.

Y ya. El mundo no se acaba.

Bonus: Películas de la Nueva Ola Francesa

La Chinoise (1967), dirigida por Jean-Luc Godard

Ya sea que hayan visto la increíble fotografía de Agnès Varda vestida como un tubérculo, o los innumerables video-ensayos en YouTube con estos personajes besándose, fumando, o simplemente caminando, con ropa aesthetic, colores complementarios y maquillajes increíbles en ellas o lentes oscuros y gabardinas en ellos, los stills llenos de textura del filme con los subtítulos con frases románticas y parcas o simplemente miradas, terminan por conquistar a cualquiera que dice que le gusta el cine.

Pierrot le Fou termina siendo conocido como el tipo del cigarro que una chica en una cama se lo quita para besarlo.

Malditos.

Todo eso hace que simplemente el mencionar a Godard, Antoine Doinel, Los 400 Golpes, François Truffaut, o gritar¡New York Herald Tribune! -como en otra película de décadas más tarde, cuyo nombre no diré, esperando que alguien la mencione-, atraiga la atención de las masas de cinéfilos como lemmings en sincronía. 

Un par de miradas maravilladas por lo interesante que eres —¿por qué?—

O ojos en blanco y desinterés total, de propios y extraños.

Una cosa es haber visto a Godard y tratar de entender lo que dice… y otra muy diferente es parecer alguien que ha visto a Godard y convertir en problema de todos que entiendes lo que dijo.

Con eso en mente, el top real.

10. The Godfather (1972)

Todos sabemos sobre El Padrino, si no es por quotear sus frases, es por las innumerables parodias, homenajes, personajes que son lo suficientemente similares para que se cree una comparación innecesariamente necesaria en cualquier conversación en la que esta se asome, -te estoy viendo a ti, Tony Soprano-.

Cuando alguien la menciona, otro alguien mencionará con grandilocuencia:

De Niro, Pacino, Marlon Brando, Diane Keaton… ¡Coppola! Y por supuesto, las naranjas.

Siempre alguien menciona las malditas naranjas. Como si eso dejara sin lugar a las dudas que viste la película y no un video de YouTube de 10 minutos.

Pero, si bien, esta película sigue siendo tan respetada como siempre -aunque quizá algo dejada de lado por costumbre-, sus fanáticos terminaron por volverse un chiste andante. Barbie (2023) sólo le puso el último clavo al ataúd con el fanatismo de Ken por la cinta.

¡Sublime!

The Godfather se queda cómodamente en el número 10, porque si bien, es de cajón, también es literalmente el mínimo esperable. Es como decir que sabes quien es Cortázar.

Nadie preguntara nada, y si lo hace, no hay espacio para ningún debate. Es como prender el carbón:

“The Godfather es cine”

“Eyyyyyy, smn”

09. Casablanca (1942)

Un piano comienza a sonar suavemente, las teclas apenas rozadas, y una voz comienza a cantar: You must remember this, a kiss it’s just a kiss…

Casablanca. Una película tan importante y tan romántica, que literalmente aparece en una de las mejores comedias románticas de todos los tiempos When Harry Met Sally.

Sí, Harry y Sally inventaron el watch-party en los 80’s.

Casablanca es la muestra de que conoces cine. De que ves el blanco y negro. Mencionar a Humphrey Bogart y a Ingrid Bergman te da de inmediato credibilidad, porque, de forma inconsciente entendemos que esos nombres son importantes, aún cuando no los conozcamos de verdad.

Pero, por lo mismo, Casablanca es un tema de conversación tan antiguo y tan quemado, que, si hablamos de cine y amor. Decir We’ll Always Have Paris es un cliché y decir “Louis…” esperando que alguien termine la frase es la última prueba de autenticidad, muy a la Inglourious Basterds y sus tres dedos.

08. Schindler’s List (1993)

Jerry lo demostró hace años en Seinfeld. Schindler’s List ataca un tema tan fuerte y tan delicado, que la misma cinta está rodeada de un halo de solemnidad que trasciende el mundo cinéfilo. 

Blasfemia. Blasfemia que alguien ose si quiera besarse mientras Schindler’s List se está proyectando.

Sí, hablar de Schindler’s List se hace con más cuidado que al criticar a la Iglesia. Los católicos ya se rindieron, los fanboys de Spielberg, no.

“¿Sabías qué…?” - dirán siempre al menos una de las siguientes:

-Fue la película tesis de Spielberg.

-Está tan densa, que para relajarse, se puso a hacer Jurassic Park.

-La única pizca de color es el rojo del abrigo de la niña, siendo ignorada porque… sigh.

Sí. Sí ya sé.

Y sí, sí sé quién es Spielberg.

Claramente es el dude que sale en la intro de Animaniacs. 

Duh.

07. The Pianist (2002)

Todos son wokes hasta que llegamos al Pianista.

Adrien Brody entregando una actuación desgarradora en una cinta cruda e historically accurate -basada en una historia real-, que hace que Schindler’s List y su solemnidad queden en segundo plano.

Esta es la cinta que en secundaria/preparatoria te ponen cuando llueve afuera (a menos de que estudiaras en escuela católica, porque sino la cinta es La Pasión de Cristo de Mel Gibson) y que claramente no pusiste atención porque te interesaba más intentar que la chica de coletas y fleco recién cortado te hiciera caso más que ver el sufrimiento en tiempo real de un judio. 

La película es tan solemne que incluso cuando esta se menciona, la gente no quiere hablar de la historia.

Así que hablan de los aspectos cinematográficos y la trivia de los Óscar.

Y en una de esas, la conversación se desvía hacia Polanski, y luego hacia Woody Allen y… bueno. 

¿Se puede separar el arte del artista?

06. Apocalypse Now (1979)

Coppola y Brando vuelven a aparecer en este top. La película definitiva de guerra. Referencias, parodias y cóctel de actores que fueron alguien. Frases icónicas.

El horror, el horrooooor.

Yep. La gente no se pregunta qué piensa de la película en absoluto.

Sólo mencionan la escena de los helicópteros con la melodía de Wagner conocida como Ride of the Valkyries, o, más coloquialmente como “Pa pa ra ra RÁ, pa pa pa PA PA, pa ra ra ra RÁ”.

Hay algo en esa tonada que nadie se puede resistir a emularla con distintos grados de éxito.

La película es tan apreciada como obra y tan… complicada como producción que hubo durante treinta años distintos cortes, cada uno más confuso que el anterior.

Te vemos a tí también Blade Runner.

Sólo a Coppola se le ocurre nombrar como Redúx a su corte con mayor duración.

Y sólo a un idiota se le ocurre confiar en ello.

(Hola)

05. Cualquiera de Kubrick -Excepto The Shining-

Obsesión. Repetición y reiteración ad infinitum. Mala leche. Y un cinismo que a veces se confunde con nihilismo.

Ya hablamos de las características que comparten sus fans, ahora, sobre las películas.

Curiosamente muchos de esos mismos rasgos se asemejan. Y sí, Kubrick era un maníaco de la perfección cinematográfica. 

Pregúntenle a Shelley Duvall.

Humor ácido y parco. Películas grandilocuentes llenas de cues visuales como la Kubrick Stare (véase la imagen). Si bien, compactamos la filmografía de uno de los directores más importantes del siglo pasado, se dejó afuera The Shining, porque, afrontémoslo:

Ponerla sería demasiado obvio.

Y que la pusieran cada tres semanas en canal 5 tampoco ayudaba.

04. Todas las del Early Scorsese

Si alguien dice Casino, o Goodfellas le voy a lanzar una piedra. -Aunque eso no quita que también dicen, dicen que las vieron más de los que la vieron-

No.

Hablo de Raging Bull (1980) para atrás. 

El Scorsese Junkie.

Sí, por que antes de ser el abuelito favorito de todos en TikTok, Scorsese era un hombre iracundo. Mientamadres. De armas tomar.

El Italoamericano en persona. 

Y sí, decir The Wolf of Wall Street (y el fun fact de los fucks) es ya rutina, el hablar de Alicia Ya No Vive Aquí es un deep cut que ya te muestra un nicho completamente distinto. No mayor respeto, sólo un nivel distinto.

Puntos extra si dices que Café Tacvba antes de llamarse así eran Alicia Ya No Vive Aquí.

03. El Universo de John Hughes

Porque, por increíble que parezca, a John Hughes no sólo le debemos Ferris Bueller, Pretty In Pink y Breakfast Club.

Porque, pequeño secreto: la mayor parte de su universo NO fue dirigido por él. John Hughes era el guionista.

Sí, eso es algo que Pinterest no te dice, y que nadie realmente pregunta.

Sólo mencionas a Molly Ringwald, bailes pachecos y el puño al aire.

Don’t You… forget about me.

Sí. Las masas aluden que John Hughes y su cine, giran más en torno a las cues musicales y las imágenes aisladas.

Ah, y claro, por el canon de lo que la vida adolescente es y debería ser.

No. Repetir frases o emular las actitudes no te hacen tan interesante como Jennifer Connelly o Anthony Michael Hall, ni se diga Ferris, porque, para empezar, ellos lo eran por el contexto que les rodeaba.

Excepto Macaulay Culkin. Él sí era, es y sigue siendo increíble independientemente de todo.

02. Batman Returns (1992)

Película comercial, de superhéroes, de culto, que salió hace más de treinta años. Y que, por si fuera poco, tiene una canción de Prince especialmente hecha para la cinta.

Ah, y la dirige Tim Burton.

Eso es básicamente una combinación ganadora para que rompa fronteras de gustos y limitaciones entre los distintos tipos de audiencias cinéfilas.

Desde la banda nerd de superhéroes que defienden a capa y espada el canon de Michael Keaton como THA BATMAN -que nada tiene que ver Michelle Pfeiffer en ese leotardo y con pálido maquillaje y labios color sangre-; o la fanaticada de Burton.

Ese grupo honestamente sí me aterra.

¿Por qué, si tiene todo para ser una película accesible que todos vimos, está en esta lista?

Porque es una película altamente perturbadora. Oscura, extraña, bizarra, y muy muy retorcida.

No por nada McDonald’s se echó para atrás con sus juguetes.

Pero nos gusta decir que las vimos, sólo para argumentar, pelear o por no dejar.

A mí me la pusieron muy chico sólo porque dije que me gustaban los pingüinos.

Irónico.

01. La Trilogía Before (1995-2013)

Ok. Esta sí es personal.

De todas las personas que conozco y dicen haber visto la trilogía, sólo cerca del 30% lo ha hecho y menos del 15% ha visto las tres.

O las compras por canon cinematográfico.

Sigh.

Y todo esto sin contar como en Bloomsday todos comparten, retwittean, repiten, re-whatever la escena en el anden de Sunrise con la frase: “En seis meses desde anoche…”

Porque claramente, la trilogía de Linklater nos hizo “ser quienes somos”, pensar de la manera en que pensamos y pasar por las etapas del enamoramiento de forma empírica: del idealismo a la intranquila tranquilidad que da el tiempo a la crudeza de lo que es el amor.

Sí, no.

Todos lo sabemos.

Porque Twitter e Instagram nos avientan escenas de la película cada dos días.

“Mis papás”

“¿Quién para…?”

“Ojalá encontrar a alguien así que…”

Sí, no. 

Definitivamente no has visto las películas.

Y si sí… por favor, revístalas.

Esta vez sin el teléfono alumbrando tu rostro.

Y por eso esta es personal.

Isn't everything autobiographical?

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