Sobre las Gilmore Girls y su Verborrea - Ensayos desde el Híperfoco 02

Versión Audio: https://youtu.be/4gppvR9mJmc. 



Esto es XHCRC – 42

Ensayos desde el Híperfoco.

El otoño está a punto de llegar, las hojas caen y los vientos soplan. No hay momento más idóneo para hablar de una de las series confort más recordadas y revisitadas: Gilmore Girls.

Gilmore Girls fue una serie creada por Amy Sherman-Palladino, emitida entre el año 2000 y el 2007 por la cadena WB y después por la CW. En ella, en el idílico y algo caricaturesco pueblo de Stars Hollow vivían las protagonistas de la historia: Lorelai y Rory Gilmore.

Lorelai, la mujer rebelde que logró escapar de casa de sus elitistas y conservadores padres a la edad de 16 después de embarazarse de su novio de la preparatoria. Y que pasó los siguientes dieciséis años labrando su camino de mucama, a gerenta en un pequeño Inn.

La serie inicia con una Rory de 16 años, pintada en un primer momento como el ángel del pueblo, criada por su madre en solitario con ayuda de pintorescos personajes. Con una crianza más similar a una relación de hermanas, Rory crece siendo libre, y eligiendo abrazar la identidad de chica perfecta con cientos de referencias literarias y cinéfilas con las que se cobija y se defiende en un mundo que cada vez deja de ser tan idílico como parecía.

La serie a través de sus siete temporadas enfrenta a las protagonistas con reencuentros y cenas semanales con los padres de Lorelai, Emily y Richard, buscando evitar, más que otra cosa repetir patrones.

Patrones.

Sean propios, o prestados.

Para defenderse, las Chicas Gilmore cuentan con un arsenal de referencias oscuras y no tanto de la cultura pop, energizadas por sendas y enormes tazas de café cortesía de Luke, pero, su mayor arma es la incontrolable verborrea que poseen ambas.

Con una vertiginosa velocidad al habla, las Gilmore aporreaban con palabras a cualquiera lo suficientemente estúpido para contrariarlas, interponerse en su camino, o simplemente estar en sitios equivocados en el momento equivocado.

Esto, se veía de manera clara no solamente en el ritmo vertiginoso de las escenas y el pacing de los episodios de cuarenta y cinco minutos, sino también, en los guiones de cada episodio.

-El estándar dicta que una página de guión equivale a un minuto en pantalla-, sin embargo, para esta serie, los guiones, en vez de tener entre cuarenta y cinco y cincuenta páginas, llegaban a sobrepasar cómodamente las ochenta páginas, según VOX.

Con diálogos enrevesados que en ocasiones soltaban un chiste, se burlaban del mismo y lo contestaban, sin siquiera respirar, las Gilmore y compañía se fueron ganando el corazón de la audiencia, teniendo incluso un Reboot en 2016, A Year In the Life, un especial de cuatro episodios de hora y media.

Ahora, a casi 10 años desde que las famosas cuatro palabras finalmente salieran de la boca de Rory dejando un enorme cliffhanger a su historia, Gilmore Girls ha sido referenciada y analizada hasta la saciedad. Desde la amplia cultura pop que vomitaban sin vacilar, dejando a los espectadores demasiado pasmados como para admitir que la referencia había cruzado sobre sus cabezas sin entenderla, o incluso hasta llegar a las serias investigaciones cuantificando el número de tazas de café tomadas en los casi 160 episodios.

Y es que, sin lugar a duda, el café para las Gilmore es poco más que un Leitmotiv. Es lugar de encuentro, consciencia, tranquilidad, adicción y, sobre todo, hogar. Separar a las Gilmore del café es tan inaudito como quitarles sus referencias, que por acumulación se vuelven mecanismo de defensa e intelectualización ante los problemas de los cuales intentan escapar tanto como sea posible.

Perdida de rumbo, decisiones arbitrarias, la búsqueda por la pareja ideal… todo esto mientras ambas balancean el trauma generacional latente por las tres generaciones de Gilmore: Lorelai prefiriendo la rusticidad y optimismo infantil del pueblo ante la fría casa de sus padres y el petit comité que es su mundo, pero al que regañadientes tiene que acudir por dinero para Rory, quien, criada lejos de ese mundo, se ve inmersa cada vez en él, resintiendo a su madre, mientras mantiene una posición moral ante ese mundo cosmopolita alegando orígenes distintos.

Pero, como bien le mencionan, ella no sólo se beneficia del dinero de sus abuelos, sino también de sus conexiones y estatus.

El romance, y las Gilmore, son otro elemento que se vuelve central en la serie: con Lorelai a través de su innegable pavor al compromiso y a la vulnerabilidad, pasando por parejas con distintos grados de seriedad, todo mientras niega de manera categórica su enamoramiento por la única persona aún más cerrada que ella, sólo que él no lo esconde: Luke, el dueño del diner, provocando un slow-burn que por momentos destrozó a los fanáticos, abriendo tramas y subtramas que parecían sólo querer evitar la conclusión lógica: ellos dos, pertenecían juntos.

La historia de Rory creó por su parte uno de los debates de ship más intenso y longevo hasta la fecha, buscando decidir con quién debió haberse quedado: Dean, su amor de la preparatoria y primer amor; Jess, el sujeto atormentado y perdido que encontró su camino y se corona como aquel que más la comprendió, o Logan, el que la acompañó en su destrucción del personaje de chica perfecta de una vez por todas y con todo lo que eso conllevaba. Para bien, o p ara mal.

Y es que, estos tres novios de Rory, aunque personajes completos no representan quién era mejor pareja para ella, sino la forma en que Rory, un personaje camaleónico que durante toda su vida creció a imagen y semejanza de su madre, estaba tratando de convertirse.

Gilmore Girls, la serie, imita a sus protagonistas, quienes esconden emociones, sentimientos y vulnerabilidad tras referencias, café y verborrea.

La serie esconde detrás de su drama adolescente y ligereza de programa familiar de una hora, una serie de entramados emocionales y psicológicos deslizados como la carga secreta de la trama, dándole personalidad y profundidad a un relato coral entrañable con personajes reconocibles.

A veces demasiado.

La historia en Stars Hollow, incluso después de ser revisitada, deja a ambas mujeres paradas en un momento clave. Con una Lorelai de 48 años finalmente encontrando balance en su vida, encontrándose con una aún perdida Rory de 32 años, aún sin estar segura de qué quiere convertirse.

Pero con una certeza.

Esas cuatro palabras.

Gilmore Girls está disponible en Disney Plus, Prime Video y HBO Max.

A Year in the Life se encuentra disponible sólo en Netflix.

Acabas de escuchar Ensayos desde el Híperfoco: ideas, tesis y propuestas compactas para iniciar conversación.

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